A veces pasan los años y no lo percibes.
Cuando quieres echar la vista atrás se ha hecho tarde.
Tu cuerpo decidió crecer; tu responsabilidad te hace un nudo a los talones para no dejar que te apartes del camino; tus manos dejan de responder y tu mirada se encuentra ausente y perdida.
Muchas lágrimas, inumerables cicatrices, gritos ahogados en noches bañadas de luna y soledad.
Es entonces cuando escuchas aquella canción, o vuelves a ver la foto de ese verano e irremediablemente, decides voler a estar vivo...
Porque a veces los sueños se hacen trizas y deciden convertirse en cristales rotos sobre los que caminar. A veces los días se despiertan melancólicos y dar un paso hacia el futuro significa retroceder en el tiempo y encadenarte al conformismo. A veces las nubes no saben a algodón de azúcar, sino a mar...
Y rondan entre los pensamientos ahogados aullidos entremezclados con ansias de libertad. A veces luchas por sacar adelante lo que no importa y nos olvidamos lo importante atrás...
No estoy triste para nada...
solo son reflexiones, que se hace todo el mundo pero que casi nadie dice.
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