"Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos", escribió Valle Inclán. Se refería, sin duda, a cómo son las cosas en la literatura, irrealidad a la que el poder de persuasión del buen escritor y la credulidad del buen lector confieren una precaria realidad.
Para casi toso los escritores, la memoria es el punto de partida de la fantasía, el trampolín que dispara la imaginación en su vuelo impredecible hacia la ficción. Recuerdos e invenciones se mezclan en la literatura de creación de manera a menudo inextricable para el propio autor, quien, aunque pretenda lo contrario, sabe que la recuperación del tiempo perdido que puede llevar a cabo la literatura es siempre un simulacro, una ficción en la que lo recordado se disuelve en lo soñado y viceversa.
Por eso la literatura es el reino por excelencia de la ambigüedad.
-MARIO VARGAS LLOSA, "La verdad de las mentiras"-

1 comentario:
que buena verdad, la realidad cambiante y la vida misma, un besillo y soñemos para vivir
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